La traducción o la vida

De prioridades, dilemas, aciertos y equivocaciones

Los 80.000 millones de metros obstáculos

Sí, ya. Lo sé, lo sé. Demasiado tiempo sin escribir… Bueno, como sabéis, a menudo hay que preguntarse: ¿la traducción (o el blog, qué más da) o la vida? Y en verano, señores, gana la vida. Una intenta no descuidar los mínimos, pero todos los pluses pasan a un segundo plano, ecilpsados por la playa, los chiringuitos, los amigos que vienen de fuera… Pero en fin, a lo que vamos.

Como sabéis, os prometí unas cuantas reflexiones sobre la universidad, la educación en general, etc. Las he escrito pero, con la que está cayendo (y no me refiero al calor), me han quedado muy pesimistas y quejicosas. Y no me gustan. Así que las reescribiré hasta que tengan el tono que tienen que tener: reflexivo y esperanzador, pero sin derrotismos. Recemos por que algún día se den las condiciones para ello… Mientras tanto, me veo en la obligación de seguir compartiendo con vosotros mis vivencias como traductora autónoma.

La última ha sido una valla más en una laaaaaarga carrera de obstáculos (todo el día con las olimpiadas en la tele, pues qué metáforas me van a salir…). En esta valla, he tropezado: una PRUEBA DE TRADUCCIÓN… (insertar grito de terror).

Dejando al margen que las pruebas pueden utilizarse para completar traducciones sin pagar un duro o que pueden servir para recopilar buenas traducciones para un fragmento que no se termina de ver claro, las pruebas de traducción son el día a día del traductor autónomo, siempre en busca de nuevos clientes…

Yo ya llevo unas cuantas a mis espaldas pero, antes de eso, pensaba que eran una tontería para una traductora mega-pro como yo (sí, hay que dorarse la píldora un poco delante del espejo) y que no tendría ningún problema en superarlas. Sin embargo, ya van un par que me echan para atrás: una fue por un error en los formatos de los archivos —así que esa cuenta, pero en otro apartado— y el resto porque, supuestamente, no llegaba al mínimo de calidad requerido. ¿Cómooooooo? ¿Que yo no llego al mínimo y luego me encuentro por ahí las traducciones que me encuentro??? Bah, no importa: NO ME MERECEN.

Sin embargo, la última de esas me llegó al alma. Era un cliente importante (como si alguno no lo fuera…) y puse toooooda la carne en el asador para hacer la mejor de todas las traducciones posibles, que no es que no lo haga siempre pero, vamos, que le puse un interés especial. Cuál fue mi sorpresa cuando la constestación que recibí fue:

bla bla bla, pero no cumples con nuestro estándar de calidad.

Exploté: no soy buena traductora, no valgo para esto, me cojo un vuelo y me monto un chiringuito en el Caribe… ya sabéis. Cuando me recompuse, hablé con la agencia y les pedí que, por favor, me mandaran el texto corregido, porque no entendía el motivo de su negativa. Muy amables, me lo enviaron.

Bien, mi conclusión es que o bien soy una ególatra insufrible y no sé reconocer mis errores, o bien soy un genio incomprendido, porque errores vi pero que muy pocos. Muy pocos, e incluso esos son discutibles. Vamos, que no son de esos que te hacen pensar que no quieres tener a esa traductora trabajando para ti, sino de esos que se corrigen con sólo decir:

Esto nos gusta más así, ¿de acuerdo?

Total, que ahora les voy a devolver todo el texto lleno de comentarios explicándoles por qué puse cada una de las cosas que puse. A ver si cambian de opinión. Y a partir de ahora, creo que voy a comentar todas mis pruebas de traducción, porque así no pierdo la oportunidad de explicarme. Esa ha sido la lección que he sacado de este obstáculo. ¿Creéis que es acertada? ¿Habéis tropeazdo alguna vez con una prueba de traducción? ¿Qué lecciones habéis sacado?

Por cierto, si estáis interesados/preocupados por el tema de las pruebas de traducción, no dejéis de leer los artículos de Oli Carreira (Checklist y Pulgarcito —absolutamente impresicindible), Pablo Muñoz (Un buen CV no lo es todo, Claves para una buena preparación y No pasar una prueba de traducción) y Ana Abad (La prueba de traducción), aunque seguro que hay muchos más artículo interesantes sobre estos (necesarios) obstáculos.

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Un pensamiento en “Los 80.000 millones de metros obstáculos

  1. ¡Ánimo, Marta!

    Yo la verdad es que por muchas muchas pruebas no he pasado pero sí que recuerdo dos en concreto: la primera la hice muy aplicada y, tras preguntar varias veces si ya la habían corregido, aún estoy esperando respuesta; la segunda fue en otra ocasión y ocurrió algo parecido salvo que me volvieron escribir así de repente casi tres meses después diciéndome, tal cual: «Vaya, nos acabamos de dar cuenta de que tu prueba se había extraviado o algo así. En cuanto sepa los resultados, volveré a escribirte». Prometo que el correo fue tal cual… Así que, al menos, consuélate pensando que sí te la corrigieron y el tiempo que pasaste haciéndola sirvió de algo.

    😉

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