La traducción o la vida

De prioridades, dilemas, aciertos y equivocaciones

Intermediarios

¡Hola a todos!

Como algunos sabéis, llevo casi 6 meses trabajando en una agencia de traducción, y siento la necesidad de hacer balance de lo que he aprendido.

agenciaPara una traductora autónoma como yo, las agencias son la principal fuente de trabajos, ya que la inmensa mayoría de las empresas (y también de los particulares) acuden a ellas cuando necesitan un servicio de traducción. En concreto, la agencia en la que trabajo es pequeña, y sus clientes son principalmente empresas de ámbito local (aunque tiene algunos clientes importantes a nivel nacional) y particulares que necesitan traducciones juradas de documentos oficiales diversos.

Comenzando por los particulares, hay de dos tipos básicos, como os imaginaréis: extranjeros que desean hacer algún trámite en España, y españoles que desean irse a trabajar fuera. Este tipo de clientes acude a la agencia porque no conoce a ningún traductor autónomo que le ofrezca el servicio directamente, ya que la diferencia de servicio es mínima. Eso sí, una agencia tiene un horario de atención al público (no hay que quedar con la persona en determinado sitio y hora para recoger la traducción), lo cual es más cómodo para el cliente. Además, si requiere sus servicios de nuevo, aunque no sean en la misma combinación, sabe que puede contar con ello.

Para las empresas, lo que resulta más ventajoso es la posibilidad de hacer cualquier encargo de traducción y que éste sea satisfecho en tiempo y forma, sin importar la combinación lingüística, la especialidad o el plazo. Una agencia, como todos sabéis, debe tener la capacidad de dividir el trabajo entre varios traductores y de encontrar a los más adecuados para cada proyecto, atendiendo a su especialidad, a la experiencia que tengan con ese cliente o incluso al horario de trabajo que lleven (si llega un encargo a última hora de la tarde y es para la mañana siguiente, será interesante encontrar a un traductor que suela trabajar por la noche).

Esta flexibilidad es imposible de encontrar en un traductor autónomo que, sin embargo, nos ofrece mejores precios y la posibilidad del trato de tú a tú, una ventaja importante, sobre todo si se trata de proyectos destinados al cliente de nuestro cliente (márketing, páginas web…).

Un traductor autónomo resulta ventajoso en estos casos, pues las agencias suelen ser muy opacas, en el sentido de que intentan que su cliente y su proveedor (traductor) no se comuniquen, quizás por el miedo a que, si entablan contacto, el cliente contrate directamente al traductor, sin pasar por la agencia. Esta práctica, por supuesto respetable, hace que la resolución de dudas se ralentice o incluso se minimice o elimine por completo de forma intencionada, especialmente cuando se trata de idiomas que no manejan los empleados de la agencia.

Una empresa que sea lo suficientemente previsora (que no necesite las cosas “para ayer”), y que traduzca habitualmente a los mismos idiomas, hará bien en encontrar un traductor de confianza para cada combinación, con el que tenga un trato directo y que conozca su empresa de primera mano. Sin embargo, siempre debe tenerse en cuenta que un autónomo no trabaja para un solo cliente y, por tanto, puede no estar disponible para un determinado proyecto.

En resumen, ¿cuál es la mejor opción? Desde el punto de vista del cliente, creo que las agencias ofrecen muchas ventajas, pero también creo que las empresas que colaboren habitualmente con agencias deben implicarse en los proyectos, y creo que las agencias deben tender hacia una mayor permeabilidad, permitiendo a los clientes y a los traductores colaborar estrechamente, en favor de una mayor calidad y de un mejor y más completo servicio al cliente.

¿Y los autónomos no vamos a conseguir ningún cliente final? Por supuesto que sí, pero nos interesa que sean empresas como la que he descrito antes, que nos permita a los traductores darles un buen servicio sin renunciar a nuestras horas de sueño y al resto de nuestros clientes.

Gracias a internet, los intermediarios se hacen cada vez más prescindibles, pues cualquier empresa o particular puede encontrar el traductor que necesite sin necesidad de acudir a una agencia, de forma que, en este mundo cambiante, las agencias que prosperarán y pervivirán serán aquéllas que ofrezcan un verdadero valor añadido.

Bueno, me ha quedado una entrada muy seria, de persona respetable, ¿eh? Pero es que me apasiona el tema. Espero, e incluso creo, que toda nuestra sociedad (y nuestro sector podría ser de los más avanzados) camina hacia un escenario de mayor cooperación, de competitividad sana y evolucionada, en el que cada vez el papel de cada uno esté menos definido, en el que dejemos de escuchar “ese no es mi trabajo”, y empecemos a dar lo mejor que tenemos, y obtengamos una recompensa por ello.

Hoy estoy optimista. ¿Creéis que tengo motivos?

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Un pensamiento en “Intermediarios

  1. Has dado en el clavo, como traductora y directora de agencia, estoy totalmente de acuerdo. OPTIMISTAS SOMOS hoy y siempre.

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