La traducción o la vida

De prioridades, dilemas, aciertos y equivocaciones

Pánico en el Dropbox

Sí, señores: PÁNICO. Eso es lo que se siente cuando pierdes un archivo. Todos vosotros lo sabéis, ya sea porque os ha pasado alguna vez (Dios no lo quiera) o porque, simplemente, os lo imagináis. Evidentemente, cuanto más grande es el archivo perdido, mayor el pánico, si es que dentro del estado de pánico puede haber niveles.

Dropbox

No sabría vivir sin él…

Os voy a contar lo que me pasó: yo tengo todos mis archivos de trabajo en Dropbox. Cuando hago juradas, uso una plantilla que, haciendo gala de la originalidad que me caracteriza, llamo “Plantilla.docx”, y que contiene lo que invariablemente lleva una jurada (los márgenes, el juramento, la fecha, etc.). Mi método es abrir la plantilla y guardarla con el nombre del fichero que voy a traducir y, a partir de ahí, ir sobreescribiendo éste último. Brillante. Salvo que, la semana pasada, olvidé guardar la traducción “A” con el nombre correspondiente y fui guardando sobre “Plantilla”. Hasta ahí, ningún problema. El intríngulis vino cuando, al día siguiente, cogí “plantilla” para empezar con el siguiente documento y, viéndola llena con la traducción anterior, borré todo lo que no se correspondía con su título y guardé. Mira tú qué bien. Y seguí trabajando.

Pánico

Desahogarse no viene mal

Horas (¡HORAS!) más tarde, revisando el trabajo hecho en todo el día, me doy cuenta de que la traducción “A” no está por ninguna parte (flashback: yo borrando todo el contenido del fichero y dejando sólo la parte de platilla). Pánico. Llanto desconsolado. Respiración profunda, contar hasta 10. Mirar en internet cómo recuperar versiones anteriores de documentos Word. Probar y que no sirva de nada. Más llanto. Golpes en la mesa. Bronca con el novio por no ser capaz de consolarme como Dios manda, y nada más que intentar darme soluciones, cuando yo lo que necesito es comprensión. Hombres… no entienden nada.

Versiones Dropbox

Y con esto me encontré. ¡Bendita la hora!

¿Y qué descubrió mi media naranja, para mi asombro y admiración infinita hacia su persona? ¡Que Dropbox tiene un historial de versiones! No como Word, que sólo guarda los archivos que no se grabaron correctamente, sino todo lo contrario: un historial de cada una de las guardadas, si me permitís la expresión. Botón derecho en el archivo, “Ver versiones anteriores”. Y allí estaba, como si no hubiera pasado nada, la versión de la tarde anterior, esperando a ser recuperada, salvada, en el sentido menos informático de la palabra. ¡Bendito Dropbox! Beso el suelo por donde pisa el genio al que se le ocurrió que podrían mantenerse las versiones anteriores, por si acaso.

Lástima tener que admitir que para esto de la informática, al menos yo, a pesar de mi título de programadora y todo, sigo necesitando el temple y la infinita sabiduría de mi chico, santo varón. Gracias, Antonio. Gracias, Dropbox.

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Un pensamiento en “Pánico en el Dropbox

  1. Muy buen Articulo a mi si me paso algunas veces y se siente fatal, pero desde q tengo la app de dropbox me va genial.
    Exitos

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